¡Muy buenas andamieras!

Estoy de nuevo por aquí y hoy me gustaría hablarte un poco de los límites y de aprender a decir no.

A mí me costaba mucho hacerlo. Eso no quiere decir que ahora siempre salga airosa y no me acabe comiendo algún brownie por no ser asertiva, pero lo cierto es que esto, como todo, es cuestión de ponerlo en práctica.

¡Y se consigue!

El tema de los límites y decir que no, es que pensamos que vamos a ofender o defraudar a la otra persona y terminamos haciendo cosas que no deseamos, fallando de esa manera a la persona más importante de nuestra vida, nosotras.

Otra consecuencia de hacer las cosas sin ganas es que podemos entrar en el reproche y eso ensucia las relaciones.

Sin embargo, cuando decimos lo que queremos o no y mantenemos nuestras decisiones, muy al contrario de lo que solemos creer, la gente empieza a respetarnos más. Encontrarás de todo, por supuesto, pero en general eso sentará una base. Habrá quien lo intente más veces, pero es para eso fundamental ser consecuentes con nosotras y ser firmes.

Cuidado con decir de primeras no, pero acabar soltando un “Vengaaa valeeee”, porque nos hemos sentido como el culo. Mantén tu palabra, a no ser que realmente hayamos cambiado de parecer.

Seguro que conoces a alguna persona a la que todo el mundo recurre porque siempre acepta lo planes.

No es lo mismo que esa persona lo haga porque comparte los mismos intereses y aficiones, a que acompañe porque no sabe negarse.

¿Te pasa que acabas yendo con alguna amiga a hacer actividades que te interesan un mojón? O ¿en ocasiones te preguntas qué narices hago yo aquí, si esto no me mola nada?

Bien amiga, es el momento de que empieces a respetarte, a mirar por ti y a ser asertiva. Esto quiere decir que expreses tus necesidades de una forma que no ofenda al resto pero que sea coherente con lo que tu quieres o has decidido.

Porque habrá veces que el plan te apetezca un montón pero tengas que hacer otra cosa.

Como te decía anteriormente es cuestión de ponerse a ello. Cuesta, pero luego una va haciendo músculo.

 

 

Aquí te dejo algunas recomendaciones:

 

Sé directa. No te andes con rodeos y da las explicaciones justas. Si no quieres no quieres, no tienes que convencer, tan solo informar de cual es tu decisión.

Fomenta la independencia. Si quieres echar una mano a una persona pero que no se vuelva una “obligación” después, explica claramente que en esta ocasión vas a acceder para que no vaya sola, enseñarle el camino, lo que sea, pero que las próximas veces no cuente contigo. De esta manera evitarás sentir la culpa que existe detrás cuando nos cuesta decir que no.

Ante la duda, no tienes que dar una respuesta en el momento. Haz saber que lo tienes que decidir. Aquí presta atención, si sabes que no quieres mejor decirlo ya, no te hagas la escurridiza porque al final acabas teniendo eso en la cabeza. Te cuesta, luego sácatelo de encima cuanto antes si lo tienes claro.

No se puede contentar a todo el mundo. Cuando antes lo interiorices antes entenderás que puede que la persona se tome mal tu negativa. Pero ese no es tu problema. ¡Te estás respetando! Lo creas o no practicar la asertividad eleva la autoestima.

Cuidado a la hora de evitar ser sumisa caer en todo lo contrario. Esto sucede en ocasiones que para sentirnos convincentes acabamos resultando bordes. De todas maneras es normal que esto pase, estamos poniéndolo en práctica. Si te das cuenta, cambia el tono, reafirma tu decisión y …

¡Vete! Sobre todo al principio, si las personas saben que eres fácil de persuadir, di lo que tengas que decir al respecto y o te vas o cambias de tema. Oye tampoco vayas a soltar el NO y pirarte corriendo, pero si sabes que te cuesta tampoco te expongas a la tortura.

Empieza a practicar ¡YA!

 

Hasta aquí por hoy, ahora me gustaría que compartieses conmigo alguna situación que te haya venido a la mente o me constases con qué personas te resulta más sencillo/complicado ser asertiva.

¡Espero tus comentarios!

 

 

 

 

Ser asertiva, poner límites y decir no
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